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Código Moral Masónico


El Código moral masónico, es un conjunto de normas de comportamiento ético, moral y social, que manifiestan seguir las distintas corrientes y ritos de la Francmasonería. Su origen se remonta al año 1717, cuando se produjo la primera reorganización de logias masónicas de que se tiene noticia, creándose en aquel momento la Gran Logia de Londres y Westminster, que con el paso de los años conformaría la Gran Logia Unida de Inglaterra.

Este Código moral, fue definitivamente aprobado por el Convento de Lausana (Suiza), desarrollado entre el 6 y el 22 de septiembre de 1875. Para la elaboración de los trabajos, además de la propia Suiza, se comprometieron los cuerpos masónicos de Gales (Inglaterra), Bélgica, Escocia, Francia, Italia, Perú, Portugal, Grecia, Hungría y Cuba.

Sin embargo Grecia y Escocia se retiraron antes de tiempo, y el documento final fue firmado por los nueve Supremos Consejos que habían permanecido representados.

  • Venera al Gran Arquitecto del Universo.
  • Ama a tu prójimo como a ti mismo.
  • El verdadero culto que se da al Gran Arquitecto consiste principalmente en las buenas obras.
  • Ten siempre tu alma en un estado puro, para aparecer dignamente delante de tu conciencia.
  • Haz el bien y deja hablar a los hombres.
  • Ama a los buenos, compadece a los débiles, huye de los malvados; más no odies a nadie.
  • Habla respetuosamente a los grandes, prudentemente a tus iguales, sinceramente a tus amigos y con ternura a los pobres.
  • No adules jamás a tu hermano porque es una traición. Y si tu hermano te adula, desconfía, para que no te corrompa.
  • Escucha siempre la voz de tu conciencia.
  • Sé el padre de los pobres. Cada suspiro que tu dureza le arranque, será maldición que caerá sobre tu cabeza.
  • Respeta al extranjero y al viajero porque su posición les hace sagrados para ti.
  • Evita las disputas y prevé los insultos, poniendo la razón de por medio.
  • Respeta a las mujeres. Jamás abuses de su debilidad y muere antes que deshonrarlas.
  • Si el Gran Arquitecto del Universo te da un hijo, dale gracias; pero tiembla por el depósito que te confía, porque en adelante, tú serás para ese niño la imagen de la Divinidad.
  • Haz que hasta los diez años te tema, hasta los veinte te ame y hasta la muerte te respete. Hasta los diez años sé su maestro, hasta los veinte su padre y hasta la muerte su amigo.
  • Enseña a tus hijos buenos principios antes que buenas maneras. Que te deban una doctrina esclarecida mejor que una frívola elegancia. Que sean mejor hombres honrados que hombres débiles.
  • Lee y aprovecha. Ve e imita. Reflexiona y trabaja y que todo redunde en beneficio de tus hermanos para tu propia utilidad.
  • Sé siempre contento para todo y de todo.
  • Jamás Juzgues ligeramente las acciones de los hombres, perdonándolas o condenándolas. Dios es el único que puede valorizar sus obras.
  • Estima a los buenos, ama a los débiles, huye de los malos, pero no odies a nadie.
  • No lisonjees exageradamente a tu hermano pero reconoce sus aciertos. Acepta su reconocimiento con modestia, como un aliciente.
  • Practica eternamente la caridad.
  • Parte con el hambriento tu pan y a los pobres peregrinos mételos en tu casa. Cuando vieses al desnudo, cúbrelo y no desprecies tu carne en la suya.
  • No seas ligero en airarte, porque la ira reposa en el seno del necio.
  • Detesta la avaricia, pero administra tus bienes materiales con cuidado, para que a tu vejez sustenten tus necesidades, protejan a tu familia y beneficien a tus Hermanos en desgracia. Quien amasa riquezas ninguna fruta sacara de ellas y esto también es vanidad.
  • Huye de los impíos, porque su casa será arrasada: mas las tiendas de los justos florecerán.
  • Sigue la senda del honor y de la justicia. En la senda del honor y de la justicia está la vida; mas el camino extraviado conduce a la muerte.
  • El corazón de los sabios está donde se practica la virtud y el corazón de los necios donde se festeja la vanidad.
  • Conténtate de todo, por todo y con todo lo que no puedas mejorar con tu esfuerzo. Pero cuando te sientas capaz de hacerlo, pon todas tus facultades en la tarea.
  • Se entre los profanos libre sin licencia, grande sin orgullo, humilde sin bajezas; y entre los hermanos, firme sin ser tenaz, severo sin ser inflexible y sumiso sin ser servil.
  • Justo y valeroso defenderás al oprimido, protegerás al inocente, sin reparar en los servicios que prestares.
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